domingo, 18 de mayo de 2014

Espérame


Se oyen voces. Hay demasiado ruido ahí afuera. Parece como si se hubiesen arremolinado los vecinos junto a la puerta; seguramente estarán chismorreando ansiosos por saber. ¿Habrán llamado a la policía? Podría apostar con toda seguridad que ya lo sabe todo el barrio. Me imagino a la alcahueta del primero corriendo de bloque en bloque, de piso en piso, dejando la noticia de que hemos discutido... otra vez más. De todas maneras, ya importa poco lo que murmuren, pronto estaremos lejos de aquí para siempre.

Todavía no comprendo que ha podido pasar para llegar a esta situación, no lo recuerdo con claridad, esta medicación me perjudica más que beneficiarme, me deja desmemoriado y por más que me esfuerzo muchas veces no consigo centrar el pensamiento, se me va de un lado para otro y acabo por olvidar en lo que estaba pensando. Menos mal que te tengo a ti para guiarme. No sé qué habría hecho yo sin ti, qué hubiese sido de mi vida de no tenerte a mi lado.

No creas que no te valoro lo suficiente, es por eso que reacciono de esa manera tan visceral, tengo tanto miedo a perderte que cuando siento que alguno puede arrancarte de mi lado me pongo furioso, no puedo controlarme y termino por hacerte daño, pero tú sabes que no lo hago con maldad, que al momento se me pasa el enfado y vuelvo a ser el mismo de siempre, cariñoso y tierno. ¡Te quiero tanto!

Si me hubieses hecho caso nada de esto tendría por qué haber ocurrido. Mira que te lo venía diciendo, que no me gustaba que hablaras tanto con el tendero, que fueses a otro mercado a comprar, que no te arreglaras tanto, pero tú erre que erre, hasta que pasó lo que tenía que pasar. Ya sé que me eres fiel, pero no me gusta que te pongas tan guapa, me da miedo que cualquier día aparezca un roba corazones y te aleje de mi lado. No sé qué haría yo sin ti.

Me gustaría que pudieses escucharme, para pedirte perdón por esta reacción mía tan fuera de lugar. Me siento mal porque soy consciente de que por momentos te he podido hacer daño; no podía despegar mis manos de tu cuello, estaba tan ciego que me resultaba imposible controlarme. Si me hubieses hecho caso nada de esto tendría por qué haber ocurrido.

Tampoco tendría que haberte hecho el amor sin que tú pudieses disfrutar del momento conmigo, lo sé, no está bien, pero no he podido evitarlo, estás tan bella sobre la cama, como dormida, que me he dejado llevar por el deseo... El ruido va en aumento ahí afuera, las voces cada vez son más cercanas. De un momento a otro trataran de entrar, derribarán la puerta, espero que tarden aún algunos minutos más, que me dé tiempo a reunirme contigo. Siento que me debilito, apenas ya me quedará sangre en las venas... Espérame, vida mía, ya queda poco para estar de nuevo junto a ti, unidos en la eternidad.




Texto extraído del libro de relatos "Las Alas del Destino".
Autor y propietario de todos los derechos legales: Antonio Torres Rodríguez.
Tienda de libros de Antonio Torres Rodríguez en Amazon

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