sábado, 15 de septiembre de 2012

Papel que arde

Aún recuerdo a mi abuela materna vocear mi nombre y el de mi hermano, algunos años más joven que yo, por la huertas que desde detrás de nuestra casa llegaban hasta el río. Fue una hermosa infancia, como casi todas. Mi querida abuela Ángela era una mujer de campo, analfabeta como la mayoría de las campesinas, que le tocó vivir un tiempo decadente, de esfuerzo continuo, hambre y calamidades. La primera mitad del siglo pasado español fue un periodo sin luces, opaco, alumbrado solo por personas generosas como ella.  A pesar de casi cuatro décadas pasadas desde que le tocó abandonar este mundo, su recuerdo está anclado con las imágenes más tiernas y entrañables de mi vida, en todas esas escenas amables aparece. Unas veces sonriendo, otras triste y en llanto silencioso. Su estampa encendiendo el brasero de picón en los días de invierno es una de las más fieles a mi memoria, vestida de negro luto impoluto de pies a cabeza, roto solo por los tonos grisáceos del delantal a cuadritos.

Digo hasta la cabeza porque, aunque ya no se estila, en esta España nuestra tan de tradiciones hasta no hace muchos años, el nacionalcatolicismo de la dictadura nos tenía inmersos en la cultura más rancia del ultraconservadurismo católico con toda su glamurosa parafernalia que hasta casi ha llegado a nuestros días. Para la mayoría de los católicos les podrá resultar poco coincidentes o muy distantes las costumbres compartidas con los musulmanes, pero no es tanta la diferencia como aparenta. Muchas cotidianidades españolas y europeas mediterraneas tienen su base en la de nuestros antepasados musulmanes. Es el ejemplo del velo en la cabeza de las mujeres, con una finalidad de respeto similar a la de los musulmanes de hoy.


El chisporrotear del brasero avivado por el soplillo con el que mi abuela encendía la lumbre para calentar la estancia me encandilaba. Las chispas revoloteaban alegres alrededor de su rechoncha figura sentada en la silla de anea mientras me canturreaba alguna coplilla tradicional de su corto repertorio. Yo era parte logística en la costumbrista tarea de encender el brasero, mientras ella se encaminaba hacia el patio con el recipiente metálico yo me aventuraba en la búsqueda de un papel seco para prender la llama al carbón vegetal menudo.

En ese mismo contexto de mi infancia yo podría haber sido víctima inocente en otro tiempo y lugar, actualmente en cualquier país donde el fundamentalimo religioso no ve más allá de la mala fe. El simple hecho de ir a buscar un papel para encender la lumbre del hogar significa un peligro en primer grado para los niños que no entienden de maldades infundadas. ¿Qué malas intenciones podría tener Rimsha Masih cuando fue a buscar papel para usarlo en su casa como combustible en la cocina? La perversidad solo puede encontrarse en las mentes que manipulan la inocencia de una niña autista, al tratar de hacer ver al mundo un acto de blasfemia hacia la religión de los musulmanes porque Rimsha es cristiana y los papeles que quemó eran parte de un Corán que encontró en un contenedor de basura.

Tiene 12 años pero su edad mental es la de una niña de siete, analfabeta, y aún así ese acto le ha costado estar presa durante tres semanas. Un castigo que se ha suspendido gracias a los 9.000 euros que la familia tuvo que abonar en concepto de fianza para que Rimsha abandonara la cárcel de la ciudad de Rawalpindi, Pakistán, y a la confesión de varios testigos que han denunciado al imán que la acusó. El líder religioso fue detenido tras la declaración de vecinos que lo acusan de falsear pruebas y de haber visto cómo arrancaba hojas del Corán y las introducía en la mochila de la menor. Otra costumbre que también parece muy extendida entre los líderes religiosos en todas las doctrinas, la de tirar la piedra y culpar a los inocentes mientras que esconden la mano.


Obra protegida bajo licencia creative commons 3.0
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/09/08/actualidad/1347119122_537322.html 

7 comentarios:

  1. Muy buen artículo, Antonio. Hoy lo vemos también, embajadas asaltadas y pérdidas humanas en castigo por una película de algún coterráneo. Lamentable.

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  2. Me encantó, por lo descriptivo, por el excelente relato, por las pinceladas de cada palabra pintando claramente la escena.
    Y claro, por la profundidad de conceptos y denuncias hechos con tanta sencillez. Felicitaciones amigo !

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  3. Excelente!!!! La pluma debe hablar por los que callan. Un placer leerte.

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  4. Excelente!!! La pluma debe hablar por los que callan. Un buen escrito. Saludos.

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  5. Muy buen relato. A medida que lo iba leyendo, lo visualizaba como si fuese una película.
    Felicidades y gracias.

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